Siento miedo de lo que dejaste de ser, o quizás sienta miedo de lo que nunca fuiste.
Escucho tus letras ebrias de odio, a lo lejos te diviso y ya no estás, te miro frente a frente y no te encuentro.¿Dónde vas?
No es tu ropa ni tu rostro, ni la sombra del ayer. Que hizo el tiempo contigo, ¿Dónde estás?
Te llevaron de la mano por las sendas del amor, o del desamor, de la sordidez del despecho, ¿Regresaste?
Fui testigo del crimen con la sangre en mis narices, por tu falta de pulcritud, característica. Cómo siempre, nada había sucedido ¿Te fijaste?
Y aunque ya no estás, sigues presente en otros, rasguñando las entrañas con infantilísimas miradas, con egoístas frustraciones, con decepciones, rompiendo ilusiones,matando pasiones,y van paseando legiones de símiles tuyos, o seré yo quien sigue
reviviéndote en otros?
Es una instancia democrática de publicación para no perder aquella creatividad que se escurre entre las inquisidoras y críticas miradas de quienes pretenden juzgarla, poniéndole etiquetas.
viernes, 24 de abril de 2015
sábado, 21 de marzo de 2015
Círculo vicioso
Quiso romper el sortilegio de la madrugada levantándose por el lado derecho de la cama, después de haber vivido la agonía del riñón que de vez en cuando le recordaba por una semana su tiempo pisando la tierra.
Rauda, veloz y sonriente se dirigió a su trabajo.
El metro detenido por el suicidio de uno más esta semana.
Treinta minutos de espera para abordar el microbús exacto.
Marcado de tarjeta: nueve y quince de la mañana, ladridos de poder varios...
Llamado telefónico: joven sin esperanza de vida, donadores de sangre:0
Ocho horas laborales cumplidas.
Rauda, Veloz a la universidad, tacos varios, sin muertes esta vez.
Entrevista: Proyecto rechazado.
Ni tan rauda, ni tan veloz, ni tan sonriente, regresa.
Noche calurosa, sequedad al máximo, vacío de sueños, amores y alegrías.
Se dejó envolver por la noche en un acto suicida, sin sueños, ni esperanzas ni proyectos.
Cinco de la mañana: Rauda, veloz y sonriente, se levantó por el lado derecho de la cama....
Rauda, veloz y sonriente se dirigió a su trabajo.
El metro detenido por el suicidio de uno más esta semana.
Treinta minutos de espera para abordar el microbús exacto.
Marcado de tarjeta: nueve y quince de la mañana, ladridos de poder varios...
Llamado telefónico: joven sin esperanza de vida, donadores de sangre:0
Ocho horas laborales cumplidas.
Rauda, Veloz a la universidad, tacos varios, sin muertes esta vez.
Entrevista: Proyecto rechazado.
Ni tan rauda, ni tan veloz, ni tan sonriente, regresa.
Noche calurosa, sequedad al máximo, vacío de sueños, amores y alegrías.
Se dejó envolver por la noche en un acto suicida, sin sueños, ni esperanzas ni proyectos.
Cinco de la mañana: Rauda, veloz y sonriente, se levantó por el lado derecho de la cama....
jueves, 22 de enero de 2015
Vuelo
Amanecía nuevamente con la amarga
sensación del engaño en sus labios, en la cordillera el sol le abrazaba iluminando
su camino, una brisa limpió las lágrimas contenidas tanto tiempo.
Refrescaba su cuerpo joven aún
con el agua de la quebrada, mientras recordaba la hermosa leyenda que contara aquél
hombre a quien había admirado tanto:
“…las aves amarradas no pueden
volar, se maltratan entre sí….”que hermosa leyenda rescatada del mundo ancestral,
recordó la hermosa voz, su actitud al relatar. Sin duda aquel hombre a quien
había amado tanto sabía muy bien de las historias y de lo que podía enseñar con
ellas. La maraña de pensamientos que la invadían no la dejaban tomar una buena
decisión, pero sin duda la leyenda le
ayudaba a discernir.
Al regresar a su casa, desde la
puerta de la Choza clavó sus ojos en él mientras dormía, tomó con rabia el
puñal, se acercó agazapadamente como su instinto felino le indicaba. Alzó el
puñal en lo alto, por una rendija de luz Inti Tata lo bendijo con su reflejo de oro y
cortó el hermoso hilo de plata que los mantenía unidos.
Tomó las pocas cosas que
necesitaba y partió sin rumbo quebrada abajo, dejando atrás al hombre águila
que necesitaba volar, en su claridad pensaba: hay que dejar que las almas dominadas
por el instinto animal viajen por el mundo en libertad.
Y bajó cantando con la esperanza
viva de encontrarse con un ser de ideas, como ella.
sábado, 22 de noviembre de 2014
Ubi sunt
Dónde quedaron las promesas rotas, las mentiras niñas que no hicieron daño. Ya no están, ya no existen, las tardes compartidas, las penas consoladas, el por siempre tallado a fuego.
Dónde quedó el recuerdo tuyo y mío de sosyalo, el viaje, el retorno, la vida prometida.
Dónde está el hastío Otoño que me hizo partir, la primavera oscura y fría, el gélido verano. dónde estará el odio, la tristeza, el desamor.
En dónde busco la ilusión rota, el tiempo perdido, los atardeceres juntos llegando a la vejez.
Dónde quedó la lucha, la conciencia, la razón, el compromiso y el perdón.
Dónde quedó la sorpresa, la emoción,el gusto.
Sólo quedaron insípidos papeles, imágenes vacías, sueños torturados que no vuelven a crecer, ni con el diluvio más intenso.
El tic-tac de media tarde, me recuerda dejar de preguntar, y me sumerjo nuevamente en el hondo dormitar de las conciencias.
miércoles, 15 de enero de 2014
secano
Enarboló su bandera tan alto como pudo, marchaba orgullosa por las calles del pueblo, el agua era un derecho nulo en medio de la cruel sequía. Nadie hacía nada por mejorar la situación, la gente del pueblo observaba pasar a los cuatro pelagatos que gritaban consignas y desplegaban lienzos por la recuperación y el cuidado del agua, algunos aplaudían.
Los indiferentes seguían con sus labores, al final todos los días la gente reclamaba por algo que quería gratis, bajo el poncho del egoísmo y la individualidad mascullaban insultos:¡ flojos de mierda, todo quieren gratis!, comunistas,vagos...
Con una mirada llena de pena y asco, les dejó atrás y siguió rumbo al lugar de encuentro para realizar el acto. Llenó con su discurso la plaza completa, por sus labios desbordaba la conciencia, el trabajo en conjunto y los proyectos a futuro. Sentía que su corazón explotaría de alegría al atisbar tanto rostro curioso que había llegado al lugar.
Por la tarde asistió a la reunión mensual de la organización pro defensa del agua, una hermosa mesa de madera noble, adornada con un blanco mantel, sostenía el entremés con bocadillos deliciosos,grandes y gordas botellas rebosantes de fresca agua para los asistentes. Tomó su lugar y se dispuso a trabajar, muchos logros se habían conseguido en materia legal durante su intervención, el orgullo y la alegría hacían presa de ella nuevamente, a pesar del cansancio, se sentía plena.
Una mujer apareció de pronto en el dintel de la puerta: rostro cansado, manchado por el sol, cabellos hirsutos y desordenados, de una largura que ofendía, un niño en brazos y dos que caminaban le acompañaban, narices con mocos, cabello sucio y pies peores.
El olor avisaba la indigencia de la familia asistente, con cada paso que daba parecía agrietar el piso, mostrando la sequedad de la tierra en el rastro polvoriento que dejaba.
Le acercaron una silla, ella se negó.Se enderezó para hablar sin soltar el hijo de los brazos: "-Yo vengo de los pueblos interiores, quiero saber ¿que hacen Uds. por nosotros?.
Les vengo a decir lo que hacemos con el agua que nos van a dejar: Primero yo baño a mi guagua, con la misma agua lavo a mis hijos y les lavo su ropa, yo no me baño, porque ellos deben tener agua para tomar también...
Sintió que el corazón se detenía, un dolor profundo le secaba por dentro y manaba por sus ojos el agua que tanto necesitaba la mujer, dejó de escucharla mientras su cuerpo se hundía en medio del polvo que iba dejando la mujer al retirarse...
sábado, 28 de diciembre de 2013
Estación terminal
Sus ojos quedaron fijos en los ojos del hombre que coincidía con ella al cruzarse el tren en dirección contraria. A pesar de que generalmente se entretenía observando a los pasajeros en el vagón, nunca se había fijado en la gente que viajaba en la línea opuesta, quizás por la lejanía del contacto.
Moreno de ojos grandes y redondos, cabello oscuro y corto, aunque no tanto como para pasar desapercibidas las ondas que formaban el mar anochecido en su cabello y que tan graciosamente adornaba su rostro triste. Deseó por primera vez que el tren detuviera la marcha para descifrar la nostalgia de esa mirada que se perdía entre el gentío y el cambio de estación.
Cada cierto tiempo se encontraba con él, se quedaba inmóvil observándolo, llenando su imaginación de historias, hasta que el movimiento del tren lo hacía desaparecer.
¿Que dolores llenarán su mirada de angustia , como el sufrimiento puede colmar de belleza el alma de un ser humano haciéndola resplandecer a través de sus ojos?
Sintió que lo amaba profundamente, hizo propio el dolor quimérico para aliviar en algo la carga que pudiese llevar su objeto de adoración.
Decidida tomó el tren en dirección contraria, como no lo encontrase lo volvió a hacer repetidas veces hasta que un día coincidieron nuevamente, todo su cuerpo temblaba de emoción, lentamente caminó por el vagón y se sentó justo frente a él.
Ante la impertinencia de la mirada el joven levantó la vista y le respondió con una amplia sonrisa.
Moreno de ojos grandes y redondos, cabello oscuro y corto, aunque no tanto como para pasar desapercibidas las ondas que formaban el mar anochecido en su cabello y que tan graciosamente adornaba su rostro triste. Deseó por primera vez que el tren detuviera la marcha para descifrar la nostalgia de esa mirada que se perdía entre el gentío y el cambio de estación.
Cada cierto tiempo se encontraba con él, se quedaba inmóvil observándolo, llenando su imaginación de historias, hasta que el movimiento del tren lo hacía desaparecer.
¿Que dolores llenarán su mirada de angustia , como el sufrimiento puede colmar de belleza el alma de un ser humano haciéndola resplandecer a través de sus ojos?
Sintió que lo amaba profundamente, hizo propio el dolor quimérico para aliviar en algo la carga que pudiese llevar su objeto de adoración.
Decidida tomó el tren en dirección contraria, como no lo encontrase lo volvió a hacer repetidas veces hasta que un día coincidieron nuevamente, todo su cuerpo temblaba de emoción, lentamente caminó por el vagón y se sentó justo frente a él.
Ante la impertinencia de la mirada el joven levantó la vista y le respondió con una amplia sonrisa.
jueves, 12 de diciembre de 2013
Dasein
Anochecía y la orquesta se disponía a presentar su diaria función. Inmensa era la luna que llenaba los espacios solitarios del estío, quien llevaba de compañera a la sequía casi como una novia impuesta, desde hacía unos cuantos años. Una tibia brisa abochornaba los ánimos inocentemente.
A pesar de verse siempre muy compuesto, con su traje marrón brillante de experimentado violinista, no podía contener sus ansiedades, desde que tomó conciencia de su ser, no lograba aceptar las vicisitudes del vivir. Sin consuelo, a menudo y acongojado por la nada que lo había hecho preso de si mismo, no lograba desasirse del vacío y caía lívido ante la duda. No eran pocos los que compartían su oficio y terminaban en el fondo del lago buscando llenar líquidamente esa ausencia que ahora le agobiaba.
El croar de los sapos indicaba que comenzaría pronto la función, caminó con paso lento por la orilla del estanque divisando levemente su silueta en un espejo de barro. La inquietud, el sentimiento de ser arrojado al mundo, desvalido y solo, crecía a pasos agigantados mientras la multitud esperaba su concierto.
Interpretó su pieza musical de un modo magistral, trenos universales llenaron la estación y siguieron vaciando su alma, como cada día, como cada noche, como siempre que la rutina daba el compás de marcha en sus pies, en sus manos y en todo.
Trepó saltamonteando como pudo al estanque blanquecino, entonó un par de melodías y la onda provocada por los pasos de los ahora despiertos moradores logró su efecto hipnótico y abriendo ampliamente su boca, saltó al agua para llenar en un suspiro su vacío existencial.
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