jueves, 22 de enero de 2015

Vuelo

Amanecía nuevamente con la amarga sensación del engaño en sus labios, en la cordillera el sol le abrazaba iluminando su camino, una brisa limpió las lágrimas contenidas tanto tiempo.
Refrescaba su cuerpo joven aún con el agua de la quebrada, mientras recordaba la hermosa leyenda que contara aquél hombre a quien había admirado tanto:
“…las aves amarradas no pueden volar, se maltratan entre sí….”que hermosa leyenda rescatada del mundo ancestral, recordó la hermosa voz, su actitud al relatar. Sin duda aquel hombre a quien había amado tanto sabía muy bien de las historias y de lo que podía enseñar con ellas. La maraña de pensamientos que la invadían no la dejaban tomar una buena decisión, pero sin duda  la leyenda le ayudaba a discernir.
Al regresar a su casa, desde la puerta de la Choza clavó sus ojos en él mientras dormía, tomó con rabia el puñal, se acercó agazapadamente como su instinto felino le indicaba. Alzó el puñal en lo alto, por una rendija de luz  Inti Tata lo bendijo con su reflejo de oro y cortó el hermoso hilo de plata que los mantenía unidos.
Tomó las pocas cosas que necesitaba y partió sin rumbo quebrada abajo, dejando atrás al hombre águila que necesitaba volar, en su claridad pensaba: hay que dejar que las almas dominadas por el instinto animal viajen por el mundo en libertad.

Y bajó cantando con la esperanza viva de encontrarse con un ser de ideas, como ella.


sábado, 22 de noviembre de 2014

Ubi sunt

Dónde quedaron las promesas rotas, las mentiras niñas que no hicieron daño. Ya no están, ya no existen, las tardes compartidas, las penas consoladas, el por siempre tallado a fuego.
Dónde quedó el recuerdo tuyo y mío de sosyalo, el viaje, el retorno, la vida prometida.
Dónde está el hastío Otoño que me hizo partir, la primavera oscura y fría, el gélido verano. dónde estará el odio, la tristeza, el desamor.
En dónde busco la ilusión rota, el tiempo perdido, los atardeceres juntos llegando a la vejez.
Dónde quedó la lucha, la conciencia, la razón, el compromiso y el perdón.
Dónde quedó la sorpresa, la emoción,el gusto.
Sólo quedaron insípidos papeles, imágenes vacías, sueños torturados que no vuelven a crecer, ni con el diluvio más intenso.
El tic-tac de media tarde, me recuerda dejar de preguntar, y me sumerjo nuevamente en el hondo dormitar de las conciencias.

miércoles, 15 de enero de 2014

secano

Enarboló su bandera tan alto como pudo, marchaba orgullosa por las calles del pueblo, el agua era un derecho nulo en  medio de la cruel sequía. Nadie hacía nada por mejorar la situación, la gente del pueblo observaba pasar a los cuatro pelagatos que gritaban consignas y desplegaban lienzos por la recuperación y el cuidado del agua, algunos aplaudían.
Los indiferentes seguían con sus labores, al final todos los días la gente reclamaba por algo que quería gratis, bajo el poncho del egoísmo y la individualidad mascullaban insultos:¡ flojos de mierda, todo quieren gratis!, comunistas,vagos...
Con una mirada llena de pena y asco, les dejó atrás y siguió rumbo al lugar de encuentro para realizar el acto. Llenó con su discurso la plaza completa, por sus labios desbordaba la conciencia, el trabajo en conjunto y los proyectos a futuro. Sentía que su corazón explotaría de alegría al atisbar tanto rostro curioso que había llegado al lugar.
 Por la tarde asistió a la reunión mensual de la organización pro defensa del agua, una hermosa mesa de madera noble, adornada con un blanco mantel, sostenía el entremés con bocadillos deliciosos,grandes y gordas botellas rebosantes de fresca agua para los asistentes. Tomó su lugar y se dispuso a trabajar, muchos logros se habían conseguido en materia legal durante su intervención, el orgullo y la alegría hacían presa de ella nuevamente, a pesar del cansancio, se sentía plena.
Una mujer apareció de pronto en el dintel de la puerta: rostro cansado, manchado por el sol, cabellos hirsutos y desordenados, de una largura que ofendía, un niño en brazos y dos que caminaban le acompañaban, narices con mocos, cabello sucio y pies peores. 
El olor avisaba la indigencia de la familia asistente, con cada paso que daba parecía agrietar el piso, mostrando la sequedad de la tierra en el rastro polvoriento que dejaba.
Le acercaron una silla, ella se negó.Se enderezó para hablar sin soltar el hijo de los brazos: "-Yo vengo de los pueblos interiores, quiero saber ¿que hacen Uds. por nosotros?. 
Les vengo a decir lo que hacemos con el agua que nos van a dejar: Primero yo baño a mi guagua, con la misma agua lavo a mis hijos y les lavo su ropa, yo no me baño, porque ellos deben tener agua para tomar también...
Sintió que el corazón se detenía, un dolor profundo le secaba por dentro y manaba por sus ojos el agua que tanto necesitaba la mujer, dejó de escucharla mientras su cuerpo se hundía en medio del polvo que iba dejando la mujer al retirarse...

sábado, 28 de diciembre de 2013

Estación terminal

Sus ojos quedaron fijos en los ojos del hombre que coincidía con ella al cruzarse el tren en dirección contraria. A pesar de que generalmente se entretenía observando a los pasajeros en el vagón, nunca se había fijado en la gente que viajaba en la línea opuesta, quizás por la lejanía del contacto.
Moreno de ojos grandes y redondos, cabello oscuro y corto, aunque no tanto como para pasar desapercibidas las ondas que formaban el mar anochecido en su cabello y que tan graciosamente adornaba su rostro triste. Deseó por primera vez que el tren detuviera la marcha para descifrar la nostalgia de esa mirada que se perdía entre el gentío y el cambio de estación.
Cada cierto tiempo se encontraba con él, se quedaba inmóvil observándolo, llenando su imaginación de historias, hasta que el movimiento del tren lo hacía desaparecer.
¿Que dolores llenarán su mirada de angustia , como el sufrimiento puede colmar de belleza el alma de un ser humano haciéndola resplandecer a través de sus ojos?
Sintió que lo amaba profundamente, hizo propio el dolor quimérico para aliviar en algo la carga que pudiese llevar su objeto de adoración.
Decidida tomó el tren en dirección contraria, como no lo encontrase lo volvió a hacer repetidas veces hasta que un día coincidieron nuevamente, todo su cuerpo temblaba de emoción, lentamente caminó por el vagón y se sentó justo frente a él.
Ante la impertinencia de la mirada el joven levantó la vista y le respondió con una amplia sonrisa.
Todo el universo de ficción cayó derrumbado ante sus ojos, quebrándose una a una cada elucubración tejida en aquel tiempo, sintió que el corazón se fragmentaba en mil pedazos, una pequeña lágrima escapó de entre sus ojos, el tren se detuvo y ella caminó sin rumbo por los pasillos de la estación...



jueves, 12 de diciembre de 2013

Dasein

Anochecía y la orquesta se disponía a presentar su diaria función. Inmensa era la luna que llenaba los espacios solitarios del estío, quien llevaba de compañera a la sequía casi como una novia impuesta, desde hacía  unos cuantos años. Una tibia brisa abochornaba los ánimos inocentemente.
A pesar de verse siempre muy compuesto, con su traje marrón brillante de experimentado violinista, no podía contener sus ansiedades, desde que tomó conciencia de su ser, no lograba aceptar las vicisitudes del vivir. Sin consuelo, a menudo y acongojado por la nada que lo había hecho preso de si mismo, no lograba desasirse del vacío  y caía lívido ante la duda. No eran pocos los que compartían su oficio y terminaban en el fondo del lago buscando llenar líquidamente esa ausencia que ahora le agobiaba.
El croar de los sapos indicaba que comenzaría pronto la función, caminó con paso lento por la orilla del estanque divisando levemente su silueta en un espejo de barro. La inquietud, el sentimiento de ser arrojado al mundo, desvalido y solo, crecía a pasos agigantados mientras la multitud esperaba su concierto.
Interpretó su pieza musical de un modo magistral, trenos universales llenaron la estación y siguieron vaciando su alma, como cada día, como cada noche, como siempre que la rutina daba el compás de marcha en sus pies, en sus manos y en todo.
Trepó saltamonteando como pudo al estanque blanquecino, entonó un par de melodías y la onda provocada por los pasos de los ahora despiertos moradores  logró su efecto hipnótico y abriendo ampliamente su boca, saltó al agua para llenar en un suspiro su vacío existencial.




sábado, 23 de noviembre de 2013

Punto de partida

Doce años compartidos hacen tomar la decisión de partir, para dejarte aquí, con  tus promesas de luces, la espectacularidad de tus construcciones y tu mayestática tecnología.
Aquí se desaprende, se deshumaniza y se deshoja la vida en gajos de tiempo. Se pierde la simpleza, la confianza, y el amor toma un cariz empresarial como todo lo que te circunda.
Acá aprendí que para ustedes un regalo o una simple demostración de afecto trae consigo una doble intención, que la amistad está condicionada, que la soledad y el silencio son sinónimos de barbarie, que la alegría es locura y que la tristeza es contagiosa por lo tanto hay que esquivarla. Aprendí a tener ojos vitrinales para el mercado y evasivos para el sufriente.
Acá se siente con la frialdad del cemento, se vive como la televisión manda, se viste como la moda impone y se triunfa como el dinero apremia.
Desde lejos te envidiamos y temimos, hoy ya sin miedo, te veo vencido, acorralado, asfixiado entre los olores residuales y putrefactos de la millarada de ilusos que se quedan.

Necesito de la maternidad de mi tierra, del abrazo confiado, de la mirada directa, del apretón de manos, del cantar de los gallos, del silencio sabio, de la amistad libre y sin condición, del amor simple y sencillo, que no espera nada, solamente ser.

On ego rem, on ego hominem

Bajó rauda las escaleras rumbo al trabajo, el calor sofocante hacía que la ropa se le  pegara al cuerpo, un leve escote confirmaba la mañana de verano. Nuevamente tenía que rodear la construcción, único camino para llegar al metro desde hacía ya una eternidad.
Una tabla de madera separaba los pies del abismo comercial en que estaba convertida la avenida, metáfora de pasarela  astillosa que obligaba a las féminas trabajadoras de cada día, exhibirse ante la banalidad de los albañiles que extasiaban sus ojos caldeados de morbo sexual.
El tierral acumulado, las piedrecillas, las astillas del tablón que servía de puente, se sumaban antitéticas a las sandalias de tacón, las medias de nylon y la falda del uniforme que no podía dejar de usar.
Se dispuso a cruzar, respiró amplia y profundamente, llenando los pulmones del aire contaminado de esta ciudad enferma.
Una lluvia de sandeces cubrió sus oídos provocando la hipoacusia, caminó con paso firme hasta el centro del puente, un cuerpo hostil cargando una carretilla bloqueó el paso habitual del transeúnte que escaseaba a esa hora de la mañana.
 Permiso -señaló con voz firme, sin mirarlo a los ojos. El macho no movió un ápice de su atolondrado cuerpo, más bien hizo ademán de que pasara casi rozándolo, lluvia de risas desde las alturas del monumento histórico a la imbecilidad.
Permiso señor- volvió a señalar esta vez clavándole sus ojos al albañil, como no se moviera, retrocedió un poco, levantó su falda unos cuantos centímetros y se dispuso a continuar, apegó sus pechos al cuerpo del hombre rozándolo, dejándole ver la carne oscura de su cuerpo, el bruto inmóvil, clavaba las pupilas en la aureola, con un juego de piernas, abrió lentamente las de él, y en un dos por tres le propinó un rodillazo que partió su virilidad en cuatro. Ante el dolor el hombre herido se azota en contra la carretilla cargada con materiales, golpeándose duramente el cráneo, ella aprovechó la oportunidad y de dos patadas le voló la dentadura, tomó un chuzo y lo atravesó con el metal, ensangrentado y en el suelo siguió golpeándolo duramente…hasta que la voz de otro animal la hizo reaccionar.
Cómo se le ocurre pasar por ahí Gutierrez!!! Hágase a un lado, deje pasar a la señorita.

Volvió a la realidad, le dio una mirada llena de asco a los dos y continuó camino al metro, pensando en que quizás sería bueno dejar los videojuegos…