jueves, 22 de enero de 2015

Vuelo

Amanecía nuevamente con la amarga sensación del engaño en sus labios, en la cordillera el sol le abrazaba iluminando su camino, una brisa limpió las lágrimas contenidas tanto tiempo.
Refrescaba su cuerpo joven aún con el agua de la quebrada, mientras recordaba la hermosa leyenda que contara aquél hombre a quien había admirado tanto:
“…las aves amarradas no pueden volar, se maltratan entre sí….”que hermosa leyenda rescatada del mundo ancestral, recordó la hermosa voz, su actitud al relatar. Sin duda aquel hombre a quien había amado tanto sabía muy bien de las historias y de lo que podía enseñar con ellas. La maraña de pensamientos que la invadían no la dejaban tomar una buena decisión, pero sin duda  la leyenda le ayudaba a discernir.
Al regresar a su casa, desde la puerta de la Choza clavó sus ojos en él mientras dormía, tomó con rabia el puñal, se acercó agazapadamente como su instinto felino le indicaba. Alzó el puñal en lo alto, por una rendija de luz  Inti Tata lo bendijo con su reflejo de oro y cortó el hermoso hilo de plata que los mantenía unidos.
Tomó las pocas cosas que necesitaba y partió sin rumbo quebrada abajo, dejando atrás al hombre águila que necesitaba volar, en su claridad pensaba: hay que dejar que las almas dominadas por el instinto animal viajen por el mundo en libertad.

Y bajó cantando con la esperanza viva de encontrarse con un ser de ideas, como ella.