martes, 15 de noviembre de 2016

DEMINORATIO

Descansa, duerme, reposa, vuela por tus sueños que tiernos te rozan
dulce niño el miedo se recoge, se va y no regresa
duerme tranquilo que la paz te besa.
  -¡Ira, furia, desidia, abulia, inercia, incuria huyan presurosas de aquí!
Descansa, duerme, reposa, busca entre los sueños la alegría rota
 que parte y regresa como un colibrí.
Duerme dulce niño que el odio se fue
 partió a su destino de vidas de hiel, 
duerme dulce niño sin sentir el dolor,
 el miedo ha partido, se ha ido el horror.
Sueña dulce niño con campiñas de miel
con amplias sonrisas que te van a querer
Olvida al maldito, olvida el terror, perdona los golpes
los gritos,  el desamor.
Tu vida es un campo de sol y verdor
libera tu pena para que quepa el amor.





martes, 11 de octubre de 2016

Noun

Lentamente volvió el felino a su ventana, de un zapatazo volcó al nauseabundo animal que robaba sus sueños a diario, instaurando el reminiscente insomnio que de vez en cuando la conciencia moral traía a su vida.
Por enésima vez el absurdo animal correteó por los tejados  danzando al son de la nocturna oscuridad de octubre. Asomó la cabeza por la ventana del joven, sus bigotes tactaban la molestia del dueño de casa, agachó las orejas y se dispuso a saltar, de pronto una  sandalia voladora le tumbó lanzándole lejos de su objetivo.
Lleno de ira el acosado se levantó y cerró la ventana a pesar del calor sofocante que se sumaba al insomnio, no cabía en su cabeza la causa de tanta insistencia  animal.
La madrugada avanzaba por el reloj inerme, las armas de guerra heredadas de su abuelo descansaban quietas en el rincón de la habitación.
Lisa,Ares y Hades esperaban ansiosos el final de la escena, de pronto un par de  ojos brillantes encendieron el oscuro dintel de la ventana, el joven se levantó lleno de ira, tomó la katana de su abuelo y arremetió en contra de la gata que aparecía enmarcada en su ventana, no le bastó una estocada, sino dos y tres, al cabo de terminada su ira, encendió la luz.
 Un charco de sangre en el piso acechaba tocar los rígidos pies del amo, la gata agónica yacía tumbada al costado de la cama, su blanquecino pelaje se tornaba oscuro y pegajoso a medida que se coagulaba el líquido que escurría de su cuerpo dañado... a lo lejos percibió la dulce mirada agónica y un leve ronroneo que indicaba que a pesar de todo, nunca dejaría de quererlo.



viernes, 12 de agosto de 2016

Requiem

Profundo y oscuro se vislumbraba el espacio en donde quedaría depositado el cajón. Sin adornos ostentosos, ni caras maderas para demostrar la opulencia carente en vida, una simple caja y nada más.
Hace tiempo las lágrimas hacían sequía en su vida, por lo que no aspiraba a derramar alguna en aquél suelo yermo en donde nunca nada floreció a pesar del reguero diario.
Abrió la caja y en ella dejó caer libros que quisieron ser un obsequio deslumbrante de una ignorante suposición de gustos, las joyas que nunca adornaron la vanidad de quien no las necesita, marcadores de libros con la utilidad que presta el viento a las hojas para hacerlas cantar, todas las fotografías juntos que sólo ella añoró...
El retumbar de la tierra encima de la superficie de madera fue el último adiós, último redoble soportado, último y retumbante recuerdo vaciado, último intento y último suspiro del cisne, que desvaneció la dicha de un día de invierno de junio, agorero de felicidad en fuga.

martes, 12 de abril de 2016

Nihili est qui nihil amat

 Sonido de trenos, aullidos nocturnos, llantos errantes,mariposas oscuras huyen de la entraña del amor perdido.
Tu imagen lejana destellando soles, luz escurridiza de mi sueño roto, los cabellos libres, la sonrisa plena, altivez benigna que latiga orgullo, que arrastra mis sombras,que fija su nudo.
Tu nombre engarzado a la verdad etérea, volátil pasión, sonrisa perdida entre jardines nuevos.
Luz de la dicha, cabalga en tu hueste que nadie sucumba ante tu designio, parta raudo el viento que acompaña tu viaje, que se abran caminos, que despejen las nubes, que la lluvia limpie tu paso divino.


lunes, 11 de abril de 2016

Requiem

El trino de las aves y un pálido rayo de luna la despertaron al filo de la madrugada, el cansancio hacía presa de su conciencia, miró a un costado y percibió el cuerpo del hombre amado. Admiró el pálido rostro, sus bellas facciones, el torso desnudo. Recordó las discusiones, los engaños soterrados, la ausencia de cuidados, las largas noches de espera al regreso de la juega semanal, el beso obligado, la caricia lastimera de los últimos días, el dolor del alma hacía eco en los oídos inflamados,  la ausencia de argumentos válidos acrecentaba la otitis que se empecinaba en atormentarla aún más .
Ya no la amaban, la desgarradora verdad no quiso salir del caracol auditivo y destruyó el tímpano en conjunto con el alma. Sin embargo el doctor tan sólo recurrió a señalar que era un resfrío mal cuidado.
Al darme la vuelta en la cama vi su espalda desnuda, lentamente me levanté y dirigí mis pasos a la cocina, hurgando en los cajones dí con el puñal perfecto, un movimiento rápido y feroz cortaría las venas del cuello del desalmado. La sangre salía a borbotones de sus venas, yacía el cuerpo inerte a su lado, ni un grito, ni un gesto de dolor, ni el placer de verlo sufrir, se fue en el acto.
Salió corriendo de la habitación empapada en sangre, chorreando los dedos del espeso y fuerte olor, resbalaba en el líquido sanguíneo que goteaba del cobertor, no podía levantarse, quiso gritar y no pudo, las lágrimas ahogaban su garganta, un grito desgarrador salió de su alma rota, despertando al único espectador.
Abrió los ojos, el trino de las aves y un pálido rayo de luna la despertaron, al filo de la madrugada, sudorosa por la pesadilla que acababa de tener, a su lado el gato negro la miraba con ojiverde dulzura, se acomodó entre sus piernas, mientras el ronroneo cómplice aliviaba la angustia y el dolor.


martes, 26 de enero de 2016

Xenophobia

Sentada en el autobús agotada por el sol de las cinco y cuarto, se dispuso a viajar. Las manos entrelazadas indicaban el afecto que los unía. Reclinado en el asiento del pasillo,el sol le daba justo en sus rubios y cortos cabellos, ojos verdosos, tez blanca y sonrisa de niño tierno.Viajaban rumbo al hogar de ella, chilena normal, más bien oscura de tez, rasgos diaguitas, "pero al menos alta", según propias palabras de la familia política.
 Lo llevaba para presentarle a la familia, lo invitaba a conocer el lugar inexistente entre los cerros,de donde venía la fantasmagórica casta de la amada.
Pensaba en su padre: minero de oficio, campesino por necesidad, machista, chovinista,socialista y algunos istas más que no le enorgullecían para nada mencionar.
-¡Cuyano y la "conchadesumadre"--mascullaba de tanto en tanto, producto de la senectud. "Estos bolivianos nos quieren invadir y quitar lo que es nuestro"- Nunca tuvo nada, todo fue siempre de su madre, de sus hermanos, de su señora y finalmente de sus hijos.
Sin embargo siempre pensó que le iban a quitar algo, el odio hacia los hermanos latinoamericanos era explícito y vacío, digno de un chilenito cualquiera.
Dadas las advertencia el joven quiso de todos modos ir para conocer a la familia. Al anochecer llegaron agotados, rica comida los esperaba, dulces varios, cama caliente y calor de hogar.
Fiestas de navidad en familia campesina, mucho que comer poco que rezar, fascinado por el entorno realista mágico del lugar sus ojitos brillaban de emoción, el cariño rebozaba en los corazones hinchados de cada uno. El rubio Quiteño brillaba también, la buena acogida lo hizo sentir seguro, pues lejos de su tierras se extrañaba en calor de hogar.
¿Dé donde es el joven? señaló el anciano con analítica mirada.
Es Ecuatoriano, señaló la hermana mayor, con la mirada inquisidora, esperando que no preguntara nada más.
Miradas atentas a la reacción del viejo, corazones palpitantes esperando la mueca de desagrado, el balbuceo insultante, no obstante un amplia sonrisa de satisfacción se vió brillar en lo alto del árbol de pascua. ITALIANO masculló para si mismo el sordo y senil vejete, con razón lo adoró al instante de verlo, sin duda provenía de las mejores castas de  Italia.
Tomó el bastón y se fue a dormir con una corbata roja que según él le había traído el joven desde las lejanas tierras.